Overblog Seguir este blog
Edit page Administration Create my blog
/ / /
Domingo de Pascua: Cristo vive 12 de abril de 2009

Muchos hombres de hoy hacen suyas las palabras de María Magdalena en la mañana de la Resurrección: “Se han llevado al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Tenían una fe en Dios sencilla, quizá poco trabajada intelectualmente, heredada de sus padres y sostenida por tradiciones y ambientes culturales propicios. Esta fe ha sido golpeada desde muchos frentes: los cambios en la Iglesia y en la sociedad, la emigración a núcleos urbanos donde la vivencia de la fe es muy anónima, el hostigamiento que recibe la Iglesia en los medios de comunicación. Eso les ha hecho entrar en crisis. Intuyen que debe existir algo parecido a Dios, pero no saben ni dónde está ni cómo es.

 

 

Propósito:

La Semana Santa se abre con el domingo de Ramos y, en esta fiesta tan alegre, se encierra ya la futura tragedia. Los mismos que un día aplaudieron cuando el Señor entró en Jerusalén son los que callan a los pocos días o, yendo aún más allá, cambian el significado de sus gritos para pedir que le crucifiquen después de haber gritado poco antes el himno de bienvenida del hosanna. Así es el hombre. Así ha sido y así sigue siendo. Los amigos de las horas de éxito desaparecen o incluso se tornan en enemigos cuando llegan los momentos malos.

Propósito:

El Cristo que nos muestra el evangelista San Juan, en esas horas previas a la agonía del huerto y a la crucifixión, es el hombre-Dios que, a pesar del miedo ante la tortura y la muerte que se le avecina, está decidido a ir hasta el final en el cumplimiento de su misión: la salvación de los hombres. Pero también es el hombre-Dios que sabe que llevar eso a cabo le va a suponer un sufrimiento infinito, a pesar de lo cual opta por seguir adelante. Por lo tanto, Cristo supo en todo momento lo que le esperaba y no pudo evitar que el miedo le turbara y que le tentación de huir le asaltara. Sin embargo, aun teniendo eso en cuenta, decidió continuar y le suplicó al Padre que le diera la fuerza que necesitaba para llevar a cabo su obra.

 

 

 

Propósito: Dijo Jesús a Nicodemo: Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna”. (Jn 3, 14-16)

 No podemos dejar de ver las cosas con nuestros ojos y, humanos como somos, nuestra mirada tiende a volverse calculadora y materialista. Medimos y sopesamos las cosas y los acontecimientos considerando éxito o fracaso a lo que ocurre en función de los resultados aparentes. Pero la mirada de Dios es distinta. Por eso, el recuerdo de que Cristo triunfó cuando fracasaba y que en la Cruz fue cuando más atrayente se volvió, nos debe ayudar a considerar nuestras situaciones personales con otra óptica. Quizá los números no sean tan importantes y, desde luego, no son lo más importante. Lo principal es siempre la fidelidad a Dios, la fidelidad a la propia conciencia, aunque tarden mucho en reconocer la razón que teníamos.

Por eso es fundamental saber perseverar, ser fieles a Cristo, a la Iglesia y a lo que nos dicta la conciencia. Si lo hacemos así estaremos ofreciendo a los que nos observan –y cuando sufrimos es cuando más nos observan- un ejemplo a seguir. Cuando perseveramos, a pesar de las dificultades y aunque no obtengamos el éxito esperado, es cuando somos más útiles, como le pasó a Cristo. Basta con asegurarse de que el camino elegido es el correcto, no sea que estemos insistiendo en el error y no en la virtud. Para eso habrá que emplear el criterio ya citado, en este orden: Fidelidad a Cristo, interpretado por la Iglesia, con el eco que despierta en nuestra conciencia; unir nuestro sufrimiento al de Cristo en la cruz, ofreciéndoselo en el ofertorio mientras se celebra la Eucaristía.

Propósito: Cuando tengas un problema, aceptarlo sin desesperar, para ofrecer a los demás un ejemplo. Insistir en el camino emprendido si es voluntad de Dios.



3º Domingo de Cuaresma: ¿Nos importa el Reino? 15 de marzo de 2009

Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: El celo de tu casa me devora”. (Jn 2, 13-17)

 La escena de Jesús expulsando a los mercaderes del templo ha sido interpretada de muchas maneras. Una de ellas es la de considerar que se trata de una legitimación de la violencia cuando ésta se usa para causas justas. En realidad, Jesús se muestra irritado por la corrupción de la Religión, porque ésta es el corazón de todo lo demás y si la religión se pudre ya no hay esperanza de regeneración posible. Lo que está detrás es, pues, el “celo” de Cristo por la causa de Dios, que es también la causa de los hombres.

¿Tenemos nosotros ese mismo celo? ¿Nos preocupamos por los problemas de la Iglesia como si fueran los nuestros? ¿Estamos decididos a meternos en líos para ayudar a la Iglesia en la evangelización y en la lucha contra sus enemigos o, por el contrario, nos conformamos con criticar las cosas que no van bien? ¿Qué actitud tomamos cuando critican a la Iglesia? ¿No nos preocupa su situación económica? ¿Nos quedamos indiferentes cuando vemos que algunos se pasan a las sectas?

Cristo, presente en la Iglesia, su Cuerpo Místico, nos necesita para que ésta sea cada vez más santa, más auténtica. De nosotros depende, porque en buena medida son nuestros pecados los que afean su rostro. Pero de nosotros depende también salir en defensa de nuestra Madre, la Iglesia, no callar cuando se la insulta. Y hacerlo, ciertamente, sin ejercer la violencia, pero sin cobardía y sin ese tipo de prudencia a que estamos acostumbrados y que en realidad es un pecado de omisión.

Propósito: Ayudar a la Iglesia en sus necesidades. Defenderla de las críticas injustas. Colaborar en la solución de los problemas que tiene, incluido el económico. Rezar por la Iglesia.

Compartir esta página

Repost 0
Published by

4life

Sin título

Conoe una nueva forma de vivir con salud

una nueva forma de ayudar a las personas que conoces

Una nueva forma de hacer negocio

haz clic en la imagen de 4life

Suplemento

VISITA NUESTRA TIENDA VIRTUAL

Descuento 

Baja material gratuito para practicar tu ingles haciendo clics en las imagenes

link             effortless11      

CDs 

Tiempo limitado

Lista De Artículos