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18 abril 2013 4 18 /04 /abril /2013 06:11
Autor: P. Juan Antonio Torres, L.C. | Fuente: Catholic.net 
Tema 3: Humildad.
La humildad es la verdad, la justicia con que nos vemos a nosotros mismos con nuestras cualidades y nuestros defectos.
 
Tema 3: Humildad.
Tema 3: Humildad.
Como se mencionó anteriormente, son diez las cualidades que suelen caracterizar a las personas verdaderamente exitosas. 

La primera de ellas es la humildad. Vamos a analizar esta virtud y repasar algunas sugerencias para lograr que nuestros hijos puedan alcanzarla. 

La humildad

Una persona humilde es la que desvía de sí misma sus intereses egoístas y los canaliza hacia los demás: la familia, los hijos, el cónyuge, los amigos, los necesitados, la empresa. Por ej. Un papá que se preocupa más de la familia que de irse a jugar con los amigos...

Una persona humilde es capaz de salir de sí mismo e ir al encuentro de los demás. No se siente el centro de todo. Sabe prestar atención y ponerse en el lugar del otro.

La humildad es la base de la empatía, indispensable para cualquier tipo de relación humana estable, sea en el noviazgo, en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en un equipo, en todo. 

Una persona que no es humilde se irrita con facilidad, se considera el centro de la conversación, busca que los demás lo atiendan, lo escuchen y satisfagan sus necesidades; no logra entender por qué los demás son así... sólo está esperando que los demás entiendan por qué él es así... 

Algunas sugerencias de acción

Conviene que cada hijo tenga siempre una obligación en casa, aunque sea pequeña; algo adecuado a su edad: tender su cama, guardar sus zapatos en el closet, llevar la basura... 

Ayuda mucho que aprenda a compartir sus cosas con sus hermanos, primos, amigos. En un niño pequeño siempre resulta difícil lograrlo, pero se puede; al inicio hay que obligar, luego insistir; se enojará y hará berrinches, pero cada vez será más fácil. 

Este ejercicio es sumamente pedagógico. Predispone al alma del niño a no apegarse a las cosas, a abrirse a otros y a no considerarse el centro del universo. 

Lo mismo puede decirse de enseñarle, no sólo a compartir sus cosas, sino incluso a regalarlas generosamente a los necesitados. Ayudarles a ver con corazón sensible a los que padecen necesidad; invitarles a dar una limosna, a ayudar a una persona que se cayó, etc. 

Tiene un valor extraordinario enseñar a los hijos una verdad fundamental: que Dios nos ve en todas partes y él nos va a juzgar. Esta lección ayuda a los hijos a sentirse responsables de sus actos y decisiones, aunque nadie más los vea; les ayuda a no sentirse autosuficientes y autónomos, superiores a los demás, etc. Se considerarán hijos de Dios con la misma dignidad que los demás.

Ahora bien, es extraordinariamente necesario tener bien claro que la humildad no se alcanza mediante humillaciones e insultos. Es un error nefasto en el que fácilmente de puede caer. Una corrección o llamada de atención nunca deberá significar una falta de respeto o un insulto. 

Los papás también tienen que tener bien presente que sus hijos gozan de la misma dignidad. Ellos no son más ni tienen poder absoluto sobre ellos. 

Hay que corregir, llamar la atención, enojarse, si es necesario, pero jamás insultar o humillar públicamente. 

Las humillaciones y los insultos, las reprimendas injustificadas, sólo logran que los hijos desarrollen complejos de inferioridad e inutilidad. 

La humildad es la verdad, la justicia con que nos vemos a nosotros mismos con nuestras cualidades y nuestros defectos. 

Somos humildes cuando somos realistas, es decir, cuando nos vemos con objetividad y realismo. Por ello, la humildad en los hijos se alcanza mediante un trato justo y una compensación adecuada por parte de los papás. 

Y la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. El castigo o el premio deberán ser adecuados; las palabras y los silencios, también.


(Ejercicio)

Ver y comentar video:

Reconciliación




Preguntas de reflexión que debes responder en los foros del curso

1. ¿Cuáles son las lecciones que sacas para tu vida personal a partir del video recomendado (Coca-Cola)?


(Lectura para los hijos)

CONOZCAMOS NUESTRA FE
CATÓLICA
 

La Humildad

- El católico santo, es un hombre lleno de virtudes, de cosas buenas, pero que además de tenerlas, no hace alarde de todas su cualidades. El hombre santo es ante todo un hombre HUMILDE.

- En este folleto te platicaremos de esta gran virtud: LA HUMILDAD.

¿ QUE ES LA HUMILDAD ?

- Ser humilde es reconocer los DEFECTOS que tengo, y reconocer también mis CUALIDADES.

- Ser humilde es reconocer la verdad: que no soy más que criatura de Dios, imperfecta, necesitada, que cae una y otra vez en el pecado.

Pero a la vez reconocer que soy criatura amada infinitamente por Dios, redimida por Él y llamada a dar frutos en mi vida.

- Ser humilde es vivir sin buscar el aprecio de los demás, la fama y el poder. Es vivir sin que me importe lo que piensen los otros sobre mí, importándome solo lo que piensa Dios.

¿ COMO SE LOGRA LA HUMILDAD ?

- Para ser humilde es necesario, mirarme a mí mismo, de cara a Dios y no de cara a los hombres.

- Aceptar que soy pequeño ante la grandeza de Dios. Reconocer que yo VALGO no por mí mismo, sino porque soy hijo de Dios, porque vengo de Él.

- Pensar que cualquier cualidad que tenga, todas se las debo solamente a Dios. Si realmente abrazo en mi corazón esta idea, no puede caber en mi alma, el orgullo, la soberbia, el amor propio.

- Pensar también que los defectos que tengo, son porque la naturaleza humana es imperfecta. Todos los hombres tienen defectos. Lo que es importante es aceptarlos y no negarlos y después trabajar, y luchar por mejorarlos.

- La SANTIDAD consiste exactamente en aprovechar esas cualidades que Dios me dio para hacer SU VOLUNTAD, para hacer el bien y en trabajar en mis defectos que son obstáculo para lograr esto.

LA FALSA HUMILDAD

Habemos personas que por fuera aparentamos y fingimos ser humildes, inclinamos la cabeza, buscamos el último lugar, hablamos de nuestros defectos... pero por dentro nos creemos mucho: no cedemos nunca, queremos hacer siempre nuestra voluntad, no aceptamos la crítica de un amigo, ni una corrección de un superior. Aparentamos ser sencillos, pero en nuestro interior siempre andamos sintiéndonos más que los demás. Esta humildad es una humildad fingida. 

- Habemos otras personas que nos sentimos de verdad tan poca cosa, que nos da pena si alguien reconoce las cualidades que tenemos, que nos enfocamos exclusivamente en nuestros defectos.

Incluso a veces nos creemos tan humildes que nos sentimos desilusionados, abatidos, desalentados.

Esto es humildad mal entendida.

- Fíjate bien, ser humilde no es rechazar las cualidades que tienes, ¡Claro que las tienes! Pero las tienes gracias a Dios y no por mérito propio. En tus manos está el incrementarlas y usarlas para bien.

- Es importante reflexionar que ser humilde tampoco significa conformarse con lo que uno es y decir: " como tengo defectos y los reconozco, así me quedaré".

LA VERDADERA HUMILDAD

- La VERDADERA HUMILDAD es reconocer con realismo todo lo bueno y todo lo malo que tengo, y después tomarlo en mis manos y saber que yo solo no puedo hacer nada con ello, pero CON LA AYUDA DE DIOS, puedo aumentar mis cualidades y corregir mis defectos para poder realizar la VOLUNTAD DE DIOS EN MI VIDA.

MEDIOS PARA LOGRAR LA HUMILDAD

CONTEMPLAR A CRISTO humilde. Él, siendo nada más y nada menos que "el Hijo de Dios", siempre fue humilde y sencillo, desde su nacimiento hasta su muerte en la cruz, nunca hizo alarde de todas sus cualidades y poder. Leyendo el Evangelio verás que Jesús siempre fue sencillo y humilde. Él mismo nos dijo: "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón".

- Pedir su ayuda a Dios en la ORACIÓN. Pedirle que me ayude a ser humilde. Recordaré que, solo nada puedo, con Él todo lo puedo.

- Empezar a SERVIR a los demás sin esperar ninguna recompensa o ser alabado por ello.

- Siempre que haga algo bueno, tratar de PASAR DESAPERCIBIDO. 

- Aprender a RECIBIR AYUDA de los demás, aunque me cueste trabajo y procurar dar las gracias siempre.

- Decir NO A LA PRESUNCIÓN (tanto de cosas materiales como de mis cualidades, mis hazañas), en una palabra, tratar de no hablar tanto de mí mismo y escuchar más de los otros.

- Hacer un esfuerzo por observar, descubrir y APRECIAR LAS CUALIDADES DE LOS QUE ME RODEAN (padres, hermanos, familiares, compañeros de trabajo, amigos y enemigos).

- Enseñarme a PEDIR PERDÓN cuando haya ofendido a otra persona y a reconocer mis faltas frente a los demás cuando me equivoque. Esto no me hace menos, al contrario, me hace más valioso.

- Recordar la frase de San Agustín:
"S; quieres ser grande, comienza por ser pequeño"

- Si quiero levantar una fábrica de santidad, colocaré primero el cimiento fuerte de la humildad.

- La humildad es madre de muchas de las virtudes y la soberbia de muchos los pecados.


ORACIÓN POR LA HUMILDAD
(P. Ignacio Larrañaga)

Señor Jesús, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran. Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.

No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.

No sé de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme más que los otros.. Hago lo que no quiero. Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.

Dame la gracia de perdonar de corazón. La gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan.

Dame la gracia poder, con tranquilidad, criticarme a mí mismo. La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias de otros.

Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no resalto ante los demás, con lo que digo, con lo que hago.

Ayúdame Señor, a pensar menos en mí y a abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.

En fin, mi Señor Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo poco a poco un corazón manso, humilde, paciente y bueno.

Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo.
Así sea.

PROPÓSITO DE MES:
- Este mes me preguntaré todas las noches: ¿He sido humilde el día de hoy? Rezaré esta oración.


Para ver el video de esta lección da click en el siguiente enlace





Aspectos varios

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Published by Angel de Dios
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